A principios de año, uno de los propósitos es cuidarse, correr, ir al gimnasio y reducir los quilos de más cogidos durante Navidad. Para hacer un ejercicio tanto menor como intenso, es imprescindible hidratarse bien.

La Guía del Observatorio de Hidratación y Salud (OHS) establece que la deshidratación o déficit de agua corporal se asocia con la tensión baja, el aumento de temperatura corporal, confusión mental, dolor de cabeza e irritabilidad. Beber agua será entonces esencial, con 2-3 litros al día, que se pueden aumentar durante la época estival.

También se recomienda comer algunos alimentos ricos en agua, como zumos naturales y frutas, que nos ayudan a la hora de hacer ejercicio y de correr esencialmente. Además, las bebidas isotónicas propician la retención de fluidos por su contenido en sodio y sus hidratos de carbono en forma de azúcares simples mantienen los niveles de glucosa en sangre.

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