Turrones, mazapanes, chocolates, troncos de Navidad… durante estas fiestas, el dulce ha estado muy presente en todas las mesas. Y es que pocas personas se resisten a un buen trozo de chocolate. ¿Y por qué? La razón o la clave podría estar en una hormona producida por el hígado, el factor de crecimiento de fibroblastos 21 (FGF21), que suprime el consumo de azúcares simples.

Los investigadores de estos estudios establecen que los fibroblastos FGF21 se produce en el hígado en respuesta a altos niveles de hidratos de carbono y que luego entra en el torrente sanguíneo, donde envía una señal al cerebro para suprimir la preferencia por los dulces. ¿Ya has probado los postres de restaurante Roma?

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